Dolor crónico: cuando no es solo físico (y no es «todo cabeza»)

Una de las frases más frustrantes que puede escuchar una persona con dolor mantenido durante meses es: «las pruebas están bien, así que esto es nervios». Esa interpretación es injusta y, según lo que sabemos hoy del dolor, también incorrecta. El dolor crónico es real, no es invención y, sobre todo, no es señal de que estés «fingiendo» o «exagerando». Pero su mecanismo no siempre coincide con lo que esperaríamos: no siempre hay un daño activo en el tejido que justifique cada pinchazo.

Entender esto cambia el abordaje. Y la fisioterapia tiene un papel importante en ese cambio.

Dolor agudo y dolor crónico: no son lo mismo

El dolor agudo es una alarma útil. Si te tuerces el tobillo, el dolor te avisa de que algo se ha lesionado y te lleva a proteger la zona. A medida que el tejido cicatriza, en la mayoría de los casos el dolor disminuye y desaparece.

El dolor crónico, en cambio, es el que persiste más allá del tiempo esperado de cicatrización (en general, más de tres meses). En muchas personas con dolor crónico, las pruebas de imagen muestran cambios menores o nada relevante, y sin embargo el dolor sigue presente. Esto no significa que no exista. Significa que el sistema nervioso ha modificado la forma en que procesa las señales.

Qué es la sensibilización central

Imagina la alarma de un coche bien ajustada: salta solo cuando alguien intenta forzar la puerta. Ahora imagina esa misma alarma demasiado sensible: salta con el viento, con un perro pasando, con un golpe en el coche de al lado. El coche está bien, pero la alarma se ha vuelto excesivamente reactiva.

Algo parecido puede ocurrir en el sistema nervioso. Cuando el dolor se mantiene en el tiempo, las vías nerviosas que transmiten la información dolorosa pueden volverse más sensibles: estímulos que antes no dolían (un roce, un cambio de postura, un esfuerzo leve) empiezan a ser percibidos como dolorosos. A esto, de forma simplificada, se le llama sensibilización central.

Esto explica por qué dos personas con la misma «lesión» en una resonancia pueden tener experiencias muy distintas. Y por qué en muchos pacientes el tratamiento centrado solo en el tejido (infiltración, manipulación puntual, antiinflamatorio) no termina de resolver el cuadro.

Por qué no es «todo cabeza»

Decir que el dolor crónico tiene componentes neurológicos, emocionales o de estilo de vida no equivale a decir que sea imaginario. Todo dolor, agudo o crónico, se produce y se percibe en el sistema nervioso. Que el cerebro participe no es ninguna debilidad: es la realidad de cómo funciona el dolor en cualquier ser humano.

Lo que sí cambia en el dolor crónico es que factores como el estrés mantenido, el mal sueño, la inactividad física, la ansiedad por el dolor, la falta de información clara o las experiencias previas dolorosas pueden mantener el sistema en estado de alarma. Y esto se trabaja, no se ignora.

El papel del fisioterapeuta

La fisioterapia en dolor crónico se ha transformado mucho en los últimos años. Hoy, lejos del modelo «te toco la zona y ya está», combina varias herramientas:

Educación en neurociencia del dolor. Entender cómo funciona el dolor, por qué persiste y qué lo modula reduce el miedo y mejora la respuesta al tratamiento en muchos pacientes. Es una de las intervenciones más respaldadas por la evidencia actual.

Movimiento y ejercicio gradual. No para «fortalecer» en el sentido clásico, sino para reexponer el cuerpo al movimiento sin que el sistema nervioso lo interprete como amenaza. Se hace de manera progresiva, adaptada y respetando los tiempos.

Terapia manual juiciosa. Como herramienta que ayuda a modular el dolor en sesiones, no como solución única. La pasividad mantenida no suele ayudar al dolor crónico.

Trabajo de hábitos. Sueño, actividad física diaria, gestión del estrés, regulación de la actividad y el descanso. Lo que se llama «ritmo de actividad» o pacing.

Coordinación con otros profesionales. Médicos, psicólogos, profesionales de la actividad física. El dolor crónico rara vez se aborda mejor en compartimentos estancos.

Los resultados varían según factores propios de cada paciente: tiempo de evolución, comorbilidades, contexto laboral, apoyo familiar, expectativas. No hay respuestas idénticas.

Lo que conviene desterrar

Hay ideas instaladas que en muchos casos dificultan la recuperación:

  • «Si me duele, es que me estoy haciendo más daño.» En el dolor crónico, no siempre es así.
  • «Si la resonancia sale mal, mi dolor se explica del todo.» Hay personas con resonancias muy alteradas y poco dolor, y al revés.
  • «Tengo que esperar a que me deje de doler para moverme.» Suele funcionar al contrario: el movimiento adecuado calma el sistema.
  • «Cada vez estoy peor.» A veces lo que cambia es la sensibilidad, no la lesión. Esa diferencia abre puertas.
  • «No me queda más remedio que vivir con esto.» En muchos pacientes el dolor mejora con un abordaje integrado, aunque no siempre desaparece por completo.

Qué esperar de un proceso así

Un proceso de fisioterapia para dolor crónico no suele resolverse en un par de sesiones. Suele incluir una valoración inicial detallada (historia, exploración, expectativas), una fase de educación y planificación conjunta, un programa progresivo de movimiento, y revisiones para ajustar la marcha. La participación activa del paciente es clave: el fisioterapeuta orienta, pero gran parte del trabajo ocurre fuera de la consulta.

Cuándo plantear una valoración

Si llevas meses con dolor que no termina de irse, has pasado por varios profesionales sin claridad y sientes que tu vida se está organizando alrededor del dolor, quizá tenga sentido un enfoque distinto. No se trata de buscar otra «solución mágica» sino de comprender mejor lo que ocurre y diseñar un plan a medida.

En Clínica Ansar, en Jerez, abordamos el dolor crónico desde una perspectiva actual, integrada y respetuosa con cada historia. Puedes contactar por WhatsApp en el 608 99 00 32, llamar al 956 90 91 50 o reservar cita por Doctoralia.

Evidencia científica

  • Watson JA et al. (2019). Pain Neuroscience Education for Adults With Chronic Musculoskeletal Pain: A Mixed-Methods Systematic Review and Meta-Analysis. J Pain. — La educación en neurociencia del dolor mejora dolor, discapacidad y catastrofismo en dolor musculoesquelético crónico. PubMed
  • Den Bandt HL et al. (2019). Pain Mechanisms in Low Back Pain: A Systematic Review With Meta-analysis of Mechanical Quantitative Sensory Testing Outcomes in People With Nonspecific Low Back Pain. J Orthop Sports Phys Ther. — Existe evidencia de sensibilización central medible en personas con dolor lumbar crónico no específico. PubMed
  • Williams ACDC et al. (2020). Psychological therapies for the management of chronic pain (excluding headache) in adults. Cochrane Database Syst Rev. — La terapia cognitivo-conductual produce mejoras pequeñas pero consistentes en dolor, discapacidad y ánimo en adultos con dolor crónico. PubMed
  • Cashin AG et al. (2022). Efficacy, acceptability, and safety of muscle relaxants for adults with non-specific low back pain: systematic review and meta-analysis. BMJ. — Apoya el modelo biopsicosocial al mostrar beneficios modestos y limitaciones del abordaje puramente farmacológico en dolor lumbar inespecífico. PubMed

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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

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