Tecarterapia y ondas de choque: para qué sirven (y para qué no)

Llegas a una clínica de fisioterapia, ves equipos con cables, mangos y pantallas, y a veces aparecen palabras como tecarterapia, ondas de choque, INDIBA o EPI. Es razonable preguntarse: ¿realmente esto aporta algo o es marketing? ¿En qué casos tiene sentido? ¿Sustituye al ejercicio o a las manos del fisioterapeuta?

Este artículo intenta responder con honestidad: explicamos qué hace cada tipo de tecnología, en qué situaciones suele aportar y, también, sus limitaciones.

Una idea de fondo: la tecnología es complemento, no sustituto

Antes de entrar en detalles, conviene dejar clara una cosa. En fisioterapia, los equipos de electroterapia, ondas de choque, tecarterapia o láser son herramientas. Pueden ayudar a modular dolor, a estimular procesos de reparación, a preparar el tejido para el ejercicio o a complementar la terapia manual. Pero no sustituyen el papel del ejercicio terapéutico ni la valoración clínica.

Cualquier abordaje basado solo en aplicar máquina y dejar al paciente quieto, sesión tras sesión, sin ejercicio ni educación, va contra el conocimiento actual. La tecnología cobra valor cuando se integra en un plan global.

Tecarterapia / radiofrecuencia: qué hace

La tecarterapia (también conocida como diatermia capacitiva-resistiva) aplica corrientes de alta frecuencia que generan, de forma controlada, calor en distintas profundidades de los tejidos. Este efecto térmico, junto con efectos no térmicos a intensidades bajas, se utiliza para:

  • Aumentar la vascularización local (más flujo sanguíneo en la zona).
  • Favorecer la relajación de la musculatura tensa y la elasticidad de los tejidos.
  • Acompañar el manejo del dolor en procesos subagudos y crónicos.
  • Preparar el tejido antes de la terapia manual o el ejercicio.

¿En qué situaciones suele tener sentido? Tendinopatías crónicas, contracturas mantenidas, recuperación tras lesiones musculares, rigideces postoperatorias, ciertos cuadros de dolor lumbar y cervical, edemas postraumáticos. Los resultados varían según el caso, la fase de la lesión y los factores propios de cada paciente.

¿Limitaciones? No es adecuada en personas con marcapasos, sobre zonas con material metálico según el tipo de aplicación, durante el embarazo en zona abdominal o pélvica, en zonas con tumores activos o sobre piel con alteraciones. La indicación siempre la valora el fisioterapeuta.

Ondas de choque: qué hacen

Las ondas de choque son ondas mecánicas de presión que se aplican sobre un tejido concreto. Existen dos grandes tipos: focales (más profundas, equipos más complejos) y radiales (más superficiales, las más extendidas en clínicas de fisioterapia). Ambas se utilizan, sobre todo, para:

  • Tendinopatías de larga evolución que no han respondido a otros tratamientos: epicondilalgia, tendinopatía rotuliana, aquílea, fascitis plantar, hombro con calcificaciones.
  • Calcificaciones en algunos tendones, especialmente del manguito rotador.
  • Algunos cuadros de dolor miofascial persistente.

Su mecanismo no es romper «nudos» como a veces se simplifica. Generan microestímulos en el tejido que parecen reactivar procesos de remodelación y modular el dolor. La evidencia disponible las respalda en varias indicaciones, especialmente en tendinopatías crónicas, aunque los resultados no son universales y dependen del cuadro y de la combinación con ejercicio.

Limitaciones: no es la primera opción en lesiones agudas, no se aplica sobre fisis abierta en niños y adolescentes en ciertas zonas, no en embarazo sobre el abdomen, no en zonas con tumores. Suelen requerir varias sesiones espaciadas y la respuesta puede aparecer de forma progresiva, no inmediata.

EPI / electrólisis percutánea (cuando se ofrece)

Algunas clínicas ofrecen técnicas como la electrólisis percutánea (EPI) o variantes similares, que combinan una pequeña aguja con una corriente eléctrica para actuar de forma localizada sobre tendinopatías o tejido degenerado. Es una técnica invasiva, requiere formación específica del fisioterapeuta y se reserva para casos seleccionados, siempre integrada con ejercicio terapéutico. No es una técnica universal ni adecuada para todos los pacientes; su indicación se valora individualmente.

Otras herramientas habituales

  • Electroterapia de baja y media frecuencia (TENS, corrientes interferenciales). Utilizadas para modular dolor en algunos cuadros, con efectos sobre todo a corto plazo.
  • Ultrasonido terapéutico. Su evidencia ha ido revisándose; hoy se utiliza con criterios más selectivos.
  • Láser terapéutico de alta o baja potencia. En determinadas patologías puede acompañar el proceso, dentro de un plan más amplio.
  • Magnetoterapia. Indicaciones específicas, sobre todo en algunos cuadros óseos.

Cada una tiene un perfil propio. El fisioterapeuta elige según el cuadro, la fase y los objetivos.

Cómo lo integramos en Clínica Ansar

En nuestra clínica, en Jerez, contamos con varias de estas tecnologías porque, en casos concretos, suman al proceso. Pero el punto de partida siempre es el mismo: una valoración clínica individual. Solo después decidimos qué herramientas tienen sentido en tu caso y, sobre todo, las combinamos con terapia manual y un plan de ejercicio adaptado.

No proponemos tratamientos basados únicamente en máquina. Tampoco prometemos resultados garantizados ni plazos cerrados, porque cada caso evoluciona en función de muchas variables.

Cuándo preguntar por estas opciones

Si llevas tiempo con una tendinopatía que no termina de resolverse, una contractura recurrente, una recuperación postoperatoria que se ha estancado o un dolor mantenido pese a haber probado otros enfoques, puede tener sentido valorar si añadir alguna de estas tecnologías al plan actual.

Siempre con dos preguntas claras a quien te trate: ¿por qué esta técnica en mi caso? y ¿qué ejercicio o trabajo activo voy a hacer en paralelo?

Si quieres comentar tu caso o reservar una valoración, puedes contactar con Clínica Ansar por WhatsApp en el 608 99 00 32, llamar al 956 90 91 50 o pedir cita a través de Doctoralia. Las opciones disponibles y la combinación adecuada se concretan en consulta.

Evidencia científica

  • Vahdatpour B et al. (2022). Effects of Transfer Energy Capacitive and Resistive On Musculoskeletal Pain: A Systematic Review and Meta-Analysis. Galen Medical Journal. — La tecarterapia redujo significativamente el dolor musculoesquelético frente a controles tras cuatro y ocho semanas. PubMed
  • Beltrame R et al. (2020). Capacitive and resistive electric transfer therapy in rehabilitation: a systematic review. International Journal of Rehabilitation Research. — La transferencia eléctrica capacitiva-resistiva mejora dolor, calidad de vida y discapacidad en trastornos musculoesqueléticos. PubMed
  • Majidi L et al. (2024). The effect of extracorporeal shock-wave therapy on pain in patients with various tendinopathies: a systematic review and meta-analysis of randomized control trials. BMC Sports Sci Med Rehabil. — Las ondas de choque reducen el dolor de forma significativa en distintas tendinopatías frente a tratamientos control. PubMed
  • Al-Siyabi Z et al. (2022). Extracorporeal Shockwave Therapy Versus Ultrasound Therapy for Plantar Fasciitis: A Systematic Review and Meta-Analysis. Cureus. — Las ondas de choque resultan más eficaces que el ultrasonido terapéutico para reducir el dolor en fascitis plantar. PubMed

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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

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