PRP para la rodilla: por qué lo combinamos con ácido hialurónico (y qué dice la evidencia)

Cuando un paciente con artrosis de rodilla nos pide «lo mejor», la respuesta honesta no es la más cara ni la más moderna. Es la que tiene estudios detrás. Y en el caso del plasma rico en plaquetas (PRP), la evidencia reciente deja algo bastante claro sobre qué combinación funciona de verdad y cuáles se venden bien pero no rinden en los datos.

Qué es el PRP y por qué se usa en la rodilla

El PRP (plasma rico en plaquetas) se obtiene de la propia sangre del paciente. Se centrifuga para concentrar las plaquetas, cargadas de factores de crecimiento, y se infiltra en la articulación. El objetivo: modular la inflamación y estimular el ambiente de reparación del cartílago en la artrosis de rodilla, sobre todo en grados leves a moderados. Hasta aquí, nada nuevo. El PRP lleva años en las consultas. La pregunta interesante es otra: ¿mejora si lo combinamos con algo?

La moda de «combinar PRP con todo»

En los últimos años se ha puesto de moda mezclar el PRP con casi cualquier cosa que suene avanzada: células madre mesenquimales, ozono, distintos factores de crecimiento. El relato comercial es atractivo. El problema es que «sonar bien» y «funcionar mejor» no son lo mismo. Aquí es donde conviene mirar los datos.

Qué combinación sí tiene respaldo real

Un network meta-análisis de 2026 con 18 ensayos clínicos aleatorizados y 1.376 pacientes comparó el PRP en solitario frente a tres combinaciones: PRP más ácido hialurónico, PRP más células madre y PRP más ozono. El resultado fue nítido: de las tres combinaciones, solo PRP más ácido hialurónico mejoró de forma estadísticamente significativa el dolor (escala VAS) y la función (índice WOMAC) respecto al PRP solo. Ni las células madre ni el ozono demostraron un beneficio añadido claro.

No es un hallazgo aislado. Un meta-análisis de 11 ensayos con 892 pacientes concluyó que la combinación ofrece mejor alivio del dolor y mejor función que el PRP en solitario, con la diferencia más marcada a los 6 y 24 meses. Una revisión paraguas española, de la Universidad de Almería, apunta en la misma dirección: PRP más ácido hialurónico se asocia a mejor recuperación funcional y a un perfil de seguridad favorable, potencialmente con menos efectos adversos que el PRP solo.

El titular fácil sería «el PRP con células madre es el futuro». El titular honesto es otro: hoy, la combinación con más respaldo científico para la rodilla es PRP más ácido hialurónico. Las alternativas más llamativas todavía no tienen datos que las sostengan al mismo nivel.

Qué tecnologías complementarias suman evidencia

La infiltración no lo es todo. Hay dos tecnologías que también tienen estudios en artrosis de rodilla y que actúan sobre dolor, función y el componente inflamatorio (incluido el edema óseo):

  • Ondas de choque (ESWT): una revisión paraguas de 2024 (8 meta-análisis) concluyó que las ondas de choque mejoran de forma significativa VAS, WOMAC y movilidad de la rodilla artrósica frente a placebo. Además, un análisis específico con 17 estudios y 2.000 pacientes mostró que combinar ondas de choque más ácido hialurónico mejora dolor y función más que aplicar cada tratamiento por separado.
  • Magnetolith y terapia por magnetotransducción (EMTT): un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 2025 (126 pacientes con artrosis de rodilla, tendinopatía de hombro o artrosis lumbar) mostró que la EMTT mejora la función física y reduce el dolor de forma significativa a 6 y 12 semanas, con efectos secundarios menores.

Para quién tiene sentido

Los datos sugieren que se benefician especialmente los pacientes con artrosis de rodilla leve a moderada, con síntomas presentes pero sin degeneración avanzada. Como siempre, no hay recetas universales: la indicación depende del grado radiológico, la edad, el peso, el nivel de actividad y los objetivos de cada persona. Por eso el paso previo a cualquier infiltración es una valoración individual, no una decisión de catálogo.

En resumen

  • El PRP es una herramienta útil en la artrosis de rodilla leve-moderada.
  • La evidencia actual respalda combinarlo con ácido hialurónico (en Ansar usamos Hyadd4, derivado de ácido hialurónico hexadecilamídico de nueva generación, comercializado como HYMOVIS) para mejorar dolor y función.
  • Las combinaciones «de moda» (células madre, ozono) no han demostrado beneficio añadido claro.
  • Ondas de choque y Magnetolith (EMTT) suman cuando el caso lo pide, con estudios que las sostienen.
  • La decisión correcta se toma tras valorar cada caso, no por lo que esté de moda.

Estudios y evidencia científica

  • Luan Y et al. (2026). Network meta-analysis of platelet-rich plasma combinations for knee osteoarthritis. J Orthop Surg Res. Network meta-análisis con 18 RCT (1.376 pacientes) que compara PRP solo frente a PRP + ácido hialurónico, PRP + células madre y PRP + ozono. Solo la combinación con ácido hialurónico mejoró VAS y WOMAC de forma estadísticamente significativa. DOI
  • Tomaszewski R et al. (2026). Combined PRP and hyaluronic acid vs PRP alone in knee osteoarthritis. Adv Clin Exp Med. Meta-análisis de 11 ensayos (892 pacientes): la combinación ofrece mejor alivio del dolor y mejor función que el PRP en solitario, con diferencia marcada a 6 y 24 meses. DOI
  • Ventura-García MJ et al. (2026). Umbrella review of PRP and hyaluronic acid for knee OA. Clin Pract. Revisión paraguas (Universidad de Almería): PRP + ácido hialurónico se asocia a mejor recuperación funcional y a un perfil de seguridad favorable frente a PRP solo. DOI
  • Tang X et al. (2024). Extracorporeal shock wave therapy for knee osteoarthritis: an umbrella review. Int J Surg. Revisión paraguas de 8 meta-análisis: ESWT mejora significativamente VAS, WOMAC y movilidad de rodilla artrósica frente a placebo. DOI
  • Zhou J et al. (2024). Shock wave plus hyaluronic acid injection for knee osteoarthritis. J Tradit Chin Med. Meta-análisis con 17 estudios y 2.000 pacientes: la combinación ondas + hialurónico mejora dolor y función más que aplicar cada tratamiento por separado. DOI
  • Kitagawa T et al. (2024). Network meta-analysis of physical therapies for knee osteoarthritis. Cureus. Sitúa a las ondas de choque entre las terapias físicas eficaces para dolor y función en artrosis de rodilla. DOI
  • Hollander K et al. (2025). Extracorporeal magnetotransduction therapy (EMTT) for musculoskeletal pain: RCT. J Back Musculoskelet Rehabil. Ensayo aleatorizado, doble ciego, placebo-controlado (126 pacientes): EMTT mejora función física y reduce dolor a 6 y 12 semanas, con efectos secundarios menores. DOI

Cómo lo tratamos en Clínica Ansar

En Ansar aplicamos infiltración PRP + ácido hialurónico bajo el criterio de evidencia, no de moda. El ácido hialurónico que utilizamos es Hyadd4 (derivado de ácido hialurónico hexadecilamídico de nueva generación, comercializado como HYMOVIS), diseñado específicamente para la articulación de la rodilla y avalado por los estudios que combinan PRP y HA.

El protocolo estándar en artrosis de rodilla leve-moderada:

  1. Valoración inicial: exploración funcional, radiografía o RMN si aporta, ecografía musculoesquelética para descartar patología asociada (menisco degenerativo, quiste de Baker, condromalacia rotuliana) y decidir si el PRP + HA es la vía adecuada.
  2. Serie de infiltraciones articulares ecoguiadas: 3 sesiones de PRP y 2 de Hyadd4 (HYMOVIS). La primera sesión es PRP + Hyadd4; la segunda, a los 7-10 días, PRP + Hyadd4 (segunda dosis de hialurónico); y la tercera, a los 15 días de la segunda, PRP solo. La ecoguía garantiza que cada dosis llega dentro de la cápsula articular. Revisión clínica a las 4-6 semanas de la última.
  3. Complemento tecnológico según cada caso: ondas de choque focales si hay entesopatía asociada o si buscamos potenciar el efecto sobre el dolor y la función (evidencia combinada con hialurónico); Magnetolith (EMTT) si hay edema óseo significativo o dolor de tipo profundo con inflamación mantenida.
  4. Ejercicio terapéutico durante y tras la infiltración: fuerza de cuádriceps y glúteo, control del valgo de rodilla, adaptación de carga al deporte o al día a día. La infiltración calma; el ejercicio mantiene el resultado.

La coordinación la lleva el médico, con el fisioterapeuta como pieza clave en la fase de recuperación funcional. Cada herramienta entra porque hay estudios que la respaldan, no porque suene innovadora.

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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

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