Después de un cuadro respiratorio importante (COVID-19 con afectación pulmonar, neumonía, bronquitis grave, hospitalización por agudización de una enfermedad de base), muchas personas notan que tardan más de lo esperado en volver a sentirse «como antes». La tos persiste, hay sensación de ahogo al subir escaleras, fatiga marcada con esfuerzos pequeños o necesidad de carraspear con frecuencia. Es lo que en muchos pacientes se conoce, de forma genérica, como secuelas o convalecencia respiratoria.
Aquí entra una rama de la fisioterapia menos conocida que la musculoesquelética, pero igual de importante: la fisioterapia respiratoria. En este artículo te explicamos en qué consiste, en qué casos suele tener sentido y cómo se integra en la recuperación.
En qué consiste la fisioterapia respiratoria
La fisioterapia respiratoria abarca un conjunto de técnicas y ejercicios dirigidos a mejorar la función del sistema respiratorio. Sus objetivos varían según el caso, pero suelen incluir:
- Ayudar a movilizar y eliminar secreciones cuando estas se acumulan y dificultan respirar.
- Mejorar la mecánica ventilatoria: cómo entra y sale el aire, qué músculos participan, qué patrones se han instalado tras la enfermedad.
- Reentrenar la tolerancia al esfuerzo cuando el cuerpo ha perdido capacidad por inmovilidad o por la propia enfermedad.
- Educar al paciente en hábitos respiratorios y en el manejo de la disnea (sensación de falta de aire).
No todos los pacientes necesitan todas las técnicas. Lo habitual es que un fisioterapeuta valore qué predomina en cada caso y diseñe un plan a medida.
Tras COVID-19: cuándo puede aportar
La COVID-19 ha mostrado un abanico amplio de evoluciones. Mientras que muchas personas se recuperan completamente, otras presentan molestias prolongadas que se han agrupado bajo etiquetas como «COVID persistente» o «long COVID». En el ámbito respiratorio, las quejas más frecuentes incluyen:
- Sensación de falta de aire al hacer esfuerzos antes triviales.
- Tos seca o productiva mantenida.
- Patrón respiratorio alterado (respiración alta, superficial, suspiros frecuentes).
- Fatiga desproporcionada al esfuerzo.
En muchos pacientes, una vez descartadas otras causas por el médico, la fisioterapia respiratoria suele aportar reentrenamiento gradual del esfuerzo, trabajo del patrón ventilatorio, ejercicios de coordinación entre respiración y movimiento, y pautas para manejar la disnea sin caer en el círculo de «evito moverme para no ahogarme». Los resultados varían según factores propios de cada paciente: gravedad inicial, comorbilidades, estado físico previo o tiempo de evolución.
Tras neumonía o bronquitis grave
En cuadros bacterianos o víricos con afectación pulmonar significativa, especialmente si han requerido hospitalización, la convalecencia puede ser más larga de lo esperado. Las técnicas de drenaje (que ayudan a movilizar secreciones), los ejercicios de expansión torácica y el reentrenamiento progresivo al esfuerzo se utilizan con frecuencia, siempre coordinados con el equipo médico que sigue al paciente.
En personas con enfermedades crónicas de base (EPOC, bronquiectasias, asma), la fisioterapia respiratoria forma parte habitual del manejo a largo plazo, no solo en agudizaciones.
Patrones que conviene revisar
A veces, lo que ha cambiado tras la enfermedad no es tanto el pulmón como cómo respiramos. Después de semanas con dificultad respiratoria, el cuerpo aprende patrones que, una vez resuelto el cuadro agudo, no siempre desaparecen solos:
- Respiración mantenida en la parte alta del tórax, con los hombros elevados.
- Suspiros frecuentes o sensación de «no llenar los pulmones».
- Ansiedad asociada a la sensación de falta de aire, que a su vez acelera la respiración.
- Hiperventilación leve mantenida, que puede dar mareos, hormigueos o fatiga.
Reaprender una respiración diafragmática y económica es una parte importante del trabajo en muchos pacientes con secuelas respiratorias funcionales.
El reentrenamiento del esfuerzo: paso a paso
Una de las dificultades más frecuentes tras un cuadro respiratorio importante es la pérdida de tolerancia al ejercicio. Volver a moverse asusta, y al mismo tiempo, no moverse perpetúa la fatiga. La salida pasa por una progresión cuidadosa, individualizada, que en muchos pacientes incluye:
- Caminar distancias cortas con descansos planificados.
- Subir escaleras con pautas concretas.
- Introducir poco a poco ejercicio aeróbico suave (bicicleta estática, marcha en cinta).
- Añadir ejercicios de fuerza para recuperar la masa muscular perdida durante la enfermedad.
- Monitorizar la tolerancia sin forzar más allá de lo razonable, y sin quedarse paralizado por miedo.
El acompañamiento profesional ayuda a no quedarse corto ni excederse, dos errores frecuentes cuando el paciente se reentrena por su cuenta.
Cuándo derivar a una valoración médica
La fisioterapia respiratoria trabaja en coordinación, no en sustitución, del equipo médico. Hay señales que conviene comentar con el médico antes o durante el proceso:
- Disnea de aparición brusca o desproporcionada.
- Dolor torácico intenso o que no remite.
- Fiebre persistente o reaparición de síntomas tras una mejoría inicial.
- Esputos con sangre o cambios marcados en el color y la cantidad.
- Pérdida de peso no buscada, sudoración nocturna marcada.
- Saturación de oxígeno baja en mediciones repetidas.
La fisioterapia complementa, no reemplaza, el diagnóstico y tratamiento médico de las enfermedades respiratorias.
Cómo lo abordamos en Clínica Ansar
En nuestra clínica, en Jerez, valoramos cada caso de forma individual: revisamos el patrón respiratorio, la tolerancia al esfuerzo y los objetivos personales (volver a caminar sin ahogos, retomar deporte, mejorar la voz, recuperar autonomía). El plan se diseña en sesiones progresivas y se ajusta según la respuesta. Si tu caso requiere coordinación con tu médico de familia o tu neumólogo, lo planteamos abiertamente.
Si te identificas con lo descrito, puedes pedir una valoración por WhatsApp en el 608 99 00 32, llamar al 956 90 91 50 o reservar cita a través de Doctoralia.
Evidencia científica
- Liu K et al. (2020). Respiratory rehabilitation in elderly patients with COVID-19: A randomized controlled study. Complement Ther Clin Pract. — Seis semanas de rehabilitación respiratoria mejoraron función pulmonar, calidad de vida y ansiedad en mayores tras COVID-19. PubMed
- Ahmed I et al. (2022). Effect of pulmonary rehabilitation approaches on dyspnea, exercise capacity, fatigue, lung functions, and quality of life in patients with COVID-19: A systematic review and meta-analysis. Arch Phys Med Rehabil. — La rehabilitación pulmonar reduce disnea y fatiga, y mejora capacidad de ejercicio y calidad de vida tras COVID-19. PubMed
- Del Corral T et al. (2023). Home-based respiratory muscle training on quality of life and exercise tolerance in long-term post-COVID-19: Randomized controlled trial. Ann Phys Rehabil Med. — Ocho semanas de entrenamiento de musculatura inspiratoria en domicilio mejoraron tolerancia al esfuerzo y calidad de vida en COVID persistente. PubMed
- Spruit MA et al. (2020). COVID-19: Interim guidance on rehabilitation in the hospital and post-hospital phase from a European Respiratory Society and American Thoracic Society-coordinated international task force. Eur Respir J. — Guía internacional ERS/ATS que recomienda rehabilitación respiratoria individualizada en fase hospitalaria y post-hospitalaria tras COVID-19. PubMed
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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

Fisioterapeuta y propietario de Clínica Ansar
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