PRP en rodilla: cuándo tiene sentido el plasma rico en plaquetas

El plasma rico en plaquetas, conocido como PRP, es uno de esos tratamientos que ha ido pasando de promesa difusa a opción clínica con criterio. Sigue habiendo confusión —en parte porque su uso se ha extendido más allá de las indicaciones donde la evidencia es sólida—, pero también claridad creciente sobre cuándo merece la pena y cuándo no.

Si tienes molestias persistentes en una rodilla, has oído hablar del PRP y te preguntas si es para ti, este artículo te ayuda a entender qué es realmente, en qué casos tiene sentido plantearlo y qué esperar del proceso.

Qué es el PRP exactamente

El PRP es una preparación obtenida del propio paciente. Se extrae una pequeña cantidad de sangre, se procesa en una centrífuga para separar sus componentes y se aísla la fracción rica en plaquetas. Esa fracción se infiltra después en la zona a tratar.

Las plaquetas no son sólo importantes para coagular: contienen factores de crecimiento y proteínas que, al liberarse en un tejido lesionado, modulan la inflamación y estimulan la respuesta reparadora del propio organismo. La idea, simplificada, es concentrar y dirigir hacia el problema lo que el cuerpo ya tiene.

Por qué la rodilla es la articulación con más estudios

La rodilla es la diana donde más se ha investigado el PRP. Los motivos son varios: prevalencia altísima de problemas degenerativos, accesibilidad fácil para infiltrar, articulación con un volumen razonable y un perfil sintomático que admite mediciones objetivas. Esto ha permitido acumular ensayos clínicos comparándolo con ácido hialurónico, corticoides y placebo.

El cuerpo de evidencia actual apunta a beneficios reales en perfiles concretos, especialmente en artrosis de rodilla en estadios leves a moderados. En estadios muy avanzados —pinzamiento severo, deformidad— el PRP no revierte el daño estructural y el paciente tendrá que valorar otras opciones.

Indicaciones donde la evidencia es más sólida

Las indicaciones de PRP en rodilla mejor respaldadas por estudios son:

  • Artrosis leve o moderada (grados I-II Kellgren-Lawrence): mejora del dolor y la función a 6-12 meses, con resultados que en algunos estudios superan al ácido hialurónico.
  • Tendinopatías persistentes de la rodilla: rotuliana («rodilla del saltador»), cuadricipital, anserina, en pacientes que no responden a fisioterapia y ejercicio excéntrico bien aplicado.
  • Lesiones meniscales degenerativas no quirúrgicas: complemento al tratamiento conservador.
  • Algunos casos postquirúrgicos seleccionados: para acompañar la rehabilitación cuando la recuperación se está estancando.

Fuera de estas indicaciones, los datos son más débiles y conviene mirar otras alternativas antes.

Cuándo no es la mejor opción

Hay situaciones en las que el PRP no se considera una primera elección razonable:

  • Artrosis severa con desgaste estructural importante.
  • Pacientes que aún no han probado de forma sistemática fisioterapia, ejercicio terapéutico y control del peso.
  • Procesos inflamatorios sistémicos activos que requieren tratamiento médico específico.
  • Búsquedas de «alivio rápido» similar al de un corticoide, sin disposición a integrarlo en un plan de meses.

El PRP no es una pastilla mágica. Su efecto se construye, no aparece de golpe.

Cómo es el proceso

Una sesión completa de PRP incluye:

  1. Extracción de sangre venosa, similar a una analítica, en cantidad pequeña (entre 15 y 60 ml según el protocolo).
  2. Procesamiento en centrífuga durante unos minutos para separar plasma rico en plaquetas del resto de componentes.
  3. Activación, según el protocolo elegido por el profesional.
  4. Infiltración bajo control ecográfico en la rodilla, idealmente intraarticular para artrosis o sobre el tendón en tendinopatías.
  5. Protocolo de carga progresiva durante las semanas siguientes.

La sesión completa suele durar entre 30 y 45 minutos y es ambulatoria.

Cuántas sesiones y cada cuánto

Lo habitual son ciclos de dos o tres infiltraciones separadas por dos a cuatro semanas, según el caso y el protocolo. Algunos profesionales mantienen una sesión de refuerzo a los 6-12 meses si la respuesta inicial fue buena pero los síntomas reaparecen.

No es un tratamiento de una sola visita. Y no se debe juzgar el resultado antes de las 8-12 semanas tras la última infiltración: el efecto biológico necesita tiempo para construirse.

Qué esperar en las primeras semanas

Después de cada infiltración es habitual notar:

  • 48-72 horas con más molestias y rigidez en la rodilla. Es la respuesta inflamatoria controlada que activa la reparación.
  • Mejoría progresiva entre la segunda y la sexta semana.
  • Pico de efecto entre el segundo y el sexto mes.

Se recomienda evitar antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno) durante los días posteriores, ya que pueden interferir con la respuesta biológica que el PRP busca generar. El paracetamol sí se permite para el dolor.

Por qué la guía ecográfica marca diferencia

Inyectar PRP a ciegas en una rodilla, especialmente cuando la diana es un tendón o una bursa, reduce drásticamente la probabilidad de éxito. La ecografía permite:

  • Confirmar que el líquido entra en la cavidad articular.
  • En tendinopatías, depositar el PRP exactamente sobre la zona dañada.
  • Evitar zonas vasculares importantes.
  • Documentar visualmente el procedimiento para sesiones posteriores.

La diferencia entre «PRP en rodilla» sin más y «PRP ecoguiado en rodilla» no es semántica: es de eficacia.

Cómo encaja con el resto del tratamiento

El PRP funciona mejor cuando forma parte de un plan integral. La fisioterapia, el ejercicio terapéutico específico —fuerza de cuádriceps e isquiosurales, control motor, ejercicio excéntrico para tendinopatías— y el control de cargas son la base. El PRP acelera y potencia, pero no sustituye.

Pacientes que llegan con la expectativa de «infiltrarme y olvidarme» suelen quedar decepcionados. Pacientes que entienden el PRP como un componente más dentro de un proceso de meses suelen obtener resultados mucho mejores.

Si te lo estás planteando

Antes de decidirte, vale la pena tener una valoración por un profesional con experiencia que confirme:

  • Que el grado de artrosis o la fase de la tendinopatía encajan con la indicación.
  • Que has probado de forma seria fisioterapia y ejercicio terapéutico durante el tiempo suficiente.
  • Que tus expectativas son realistas en cuanto a tiempos y magnitud de la mejoría.
  • Que se va a hacer con guía ecográfica y dentro de un plan estructurado posterior.

En Clínica Ansar trabajamos el PRP de rodilla con valoración ecográfica previa, infiltración bajo control ecoguiado e integración con el plan de fisioterapia posterior, en Jerez de la Frontera. Si quieres saber si tu caso encaja, puedes pedir cita aquí.

Evidencia científica

  • Costa LAV et al. (2023). Is platelet-rich plasma better than steroids, hyaluronic acid, or placebo in knee osteoarthritis? A meta-analysis. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. — Meta-análisis de 40 ECA: PRP supera a HA, corticoides y placebo en dolor y función a 6-12 meses. PubMed
  • Belk JW et al. (2021). Platelet-rich plasma versus hyaluronic acid for knee osteoarthritis: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Am J Sports Med. — 18 ECA, 1.069 pacientes: PRP mejora WOMAC frente a HA con perfil de seguridad equivalente. PubMed
  • Andriolo L et al. (2019). PRP augmentation for ACL reconstruction: systematic review and meta-analysis. BioMed Res Int / Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. — Revisión sistemática sobre tendinopatía rotuliana: PRP mejora VISA-P frente a fisioterapia aislada. PubMed
  • Riboh JC et al. (2016). Effect of leukocyte concentration on the efficacy of platelet-rich plasma in the treatment of knee osteoarthritis. Am J Sports Med. — Meta-análisis en red: PRP leucocito-pobre supera al rico en leucocitos en gonartrosis, con menos reacciones adversas. PubMed

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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

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