Cuando se habla de suelo pélvico, casi todo el mundo piensa en mujeres después del parto. Y aunque es cierto que esa población lo necesita especialmente, hay un grupo enorme que históricamente ha quedado fuera del radar: los hombres.
Los hombres también tenemos suelo pélvico. Y, como ocurre en las mujeres, cuando funciona mal genera problemas que afectan mucho a la calidad de vida y que pocas veces se asocian con esa zona. Vamos a ponerle nombre a algo que sigue siendo bastante tabú.
Qué es el suelo pélvico (también en hombres)
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos conectivos que forman una especie de «hamaca» en la base de la pelvis. Sostiene los órganos pélvicos, controla el cierre de uretra y ano, participa en la función sexual y forma parte del sistema central de estabilidad del tronco junto con el diafragma, el transverso del abdomen y la musculatura paraespinal profunda.
En el hombre, el suelo pélvico tiene exactamente las mismas funciones que en la mujer: continencia urinaria y fecal, función sexual y soporte estructural. Lo que cambia son algunos detalles anatómicos (no hay vagina, hay próstata) y los problemas más habituales que aparecen cuando algo no va bien.
Cuándo conviene pensar en el suelo pélvico masculino
Hay varias situaciones donde el suelo pélvico es claramente protagonista, aunque pocas veces se mencione.
La más conocida es el postoperatorio de próstata (cirugía de cáncer de próstata o de hiperplasia benigna). Tras la intervención, es muy frecuente que aparezcan pérdidas de orina (incontinencia postprostatectomía) que pueden durar semanas o meses. La fisioterapia de suelo pélvico previa y posterior a la cirugía acelera mucho la recuperación de la continencia y reduce la probabilidad de que el problema se cronifique.
Otra situación frecuente son los problemas de erección o eyaculación con componente muscular. No todas las disfunciones eréctiles son vasculares o psicológicas: una parte importante tiene relación con un suelo pélvico hipertónico (con exceso de tensión) o hipotónico (con falta de fuerza). El abordaje en estos casos no sustituye a la valoración del urólogo, pero la complementa de forma muy clara.
El dolor pélvico crónico masculino (dolor en el periné, en la zona del recto, en los testículos sin causa estructural identificada) es otro cuadro donde el suelo pélvico está casi siempre implicado. Muchos hombres pasan años visitando urólogos, digestivos y traumatólogos sin que nadie les explore esta zona, cuando muchas veces es ahí donde está la solución.
Las pérdidas de orina sin postoperatorio previo (al toser, al hacer esfuerzos, urgencias miccionales) también son tratables desde la fisioterapia, aunque son menos frecuentes que en mujeres.
Y en hombres deportistas también
Hay otro grupo del que se habla todavía menos: los hombres deportistas, especialmente los que cargan mucho peso (powerlifting, halterofilia, crossfit) o los corredores de fondo.
Una respiración inadecuada bajo carga, un patrón de empuje abdominal repetido al levantar peso o miles de impactos a lo largo de los años en el corredor pueden generar disfunciones del suelo pélvico que se manifiestan en pérdidas durante el entrenamiento, sensación de pesadez o incluso problemas en la función sexual. La buena noticia: en deportistas la respuesta al tratamiento suele ser rápida.
Por qué nadie te lo cuenta
La razón principal es cultural. El suelo pélvico ha sido históricamente «tema de mujeres» y, en consecuencia, los hombres no aprenden a relacionarse con esa zona del cuerpo. Cuando aparece un problema, lo asocian a otra cosa: lumbalgia, próstata, estrés, edad. Pocas veces se les ocurre que pueda haber un componente muscular que se entrena y se recupera.
A esto se suma que los problemas de continencia o sexuales son temas sobre los que muchos hombres no consultan, por pudor o porque normalizan que «es lo que hay con la edad». Y un problema sobre el que no se habla es un problema que no se trata.
Por suerte, en los últimos años hay un cambio claro: cada vez más hombres preguntan abiertamente y se acercan a la fisioterapia uroginecológica masculina. La respuesta al tratamiento es buena en la mayoría de cuadros.
Cómo se aborda en consulta
La primera sesión es una valoración completa. Se hace una entrevista detallada (historia urológica, sexual, deportiva), se valora la postura global, la respiración y la función del transverso del abdomen, y se evalúa el suelo pélvico mediante palpación externa y, si es pertinente y el paciente lo consiente, exploración interna por vía rectal (única forma fiable de valorar la fuerza, el tono y la coordinación de los músculos del suelo pélvico en el hombre).
Esta exploración interna, que a primera oída suele incomodar, se realiza siempre con respeto absoluto al paciente, con consentimiento explícito y solo cuando es necesaria. Es una técnica clínica habitual y, a quien la ha vivido en consulta, casi siempre le sorprende lo «normal» que resulta.
A partir de ahí, el tratamiento combina trabajo manual, ejercicios específicos en consulta y un programa de pautas para casa. Las sesiones suelen espaciarse y, en muchos cuadros, los avances son visibles en pocas semanas.
Qué resultados esperar
En postoperatorios de próstata, la fisioterapia de suelo pélvico contribuye a acelerar la recuperación de la continencia, con resultados que dependen del tipo de cirugía, del estado previo del paciente y de la adherencia al programa de ejercicios.
En cuadros de dolor pélvico crónico, los avances suelen ser más graduales pero también claros si se mantiene el plan.
En cuadros con componente sexual, es habitual que el paciente note cambios en pocas sesiones, sobre todo cuando el suelo pélvico estaba hipertónico.
Y, en general, igual que se entrena cualquier otro grupo muscular, el suelo pélvico se entrena. Una vez aprendido cómo funciona y cómo cuidarlo, queda un recurso para toda la vida.
El siguiente paso
Si te identificas con alguna de las situaciones descritas, conviene saber que hay solución y que la valoración es discreta y profesional. Si vienes con un postoperatorio de próstata reciente o programado, cuanto antes se empiece, mejor.
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Evidencia científica
- Xin L et al. (2023). The therapeutic effect of pelvic floor muscle training on stress urinary incontinence following prostatectomy: a systematic review and meta-analysis. Translational Andrology and Urology. — El entrenamiento del suelo pélvico mejora significativamente la incontinencia de esfuerzo tras prostatectomía, hasta 2,77 veces. PubMed
- Park JJ et al. (2022). Efficacy of Pelvic Floor Exercise for Post-prostatectomy Incontinence: Systematic Review and Meta-analysis. Urology. — Metaanálisis de 21 estudios confirma que el ejercicio de suelo pélvico favorece la recuperación de la continencia tras cirugía prostática. PubMed
- Rangganata E, Rahardjo HE (2021). The Effect of Preoperative Pelvic Floor Muscle Training on Incontinence Problems after Radical Prostatectomy: A Meta-Analysis. Urology Journal. — Iniciar el entrenamiento antes de la cirugía reduce la incontinencia a los 1, 3 y 6 meses postoperatorios. PubMed
- Mazur-Bialy AI et al. (2023). Physiotherapy as an Effective Method to Support the Treatment of Male Urinary Incontinence: A Systematic Review. Journal of Clinical Medicine. — La fisioterapia de suelo pélvico se confirma como tratamiento de referencia en la incontinencia urinaria masculina, incluyendo postprostatectomía. PubMed
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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

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