Te giras en la cama y el mundo empieza a girar contigo. Miras al techo, te agachas a coger algo del suelo o te tumbas, y aparece un vértigo intenso que dura unos segundos y se va. No es mareo: es la sensación clarísima de que la habitación se mueve cuando tu cabeza adopta determinadas posiciones.
Este patrón tan característico tiene casi siempre un nombre: vértigo posicional paroxístico benigno, conocido por sus siglas VPPB. Es el tipo de vértigo más frecuente, es completamente benigno y, lo más importante, es uno de los pocos cuadros de vértigo que se resuelve en consulta de forma rápida y muy eficaz cuando lo trata un profesional con formación específica.
Qué pasa exactamente en un VPPB
Dentro del oído interno hay unos canales muy pequeños llenos de líquido (los canales semicirculares) que detectan los movimientos de la cabeza y envían esa información al cerebro. Forman parte del sistema vestibular, que es el que nos permite saber dónde estamos en el espacio y mantener el equilibrio.
Dentro de estos canales, en condiciones normales, hay unas pequeñas partículas (otolitos o cristales de calcio) que están en un sitio concreto del oído interno (el utrículo). En el VPPB, por motivos que no siempre se conocen (a veces tras un golpe en la cabeza, tras una infección de oído, tras una cirugía o sin causa identificable), algunos de estos cristales se desprenden y se quedan flotando dentro de uno de los canales.
Cada vez que mueves la cabeza en cierta dirección, esos cristales se desplazan dentro del canal y mandan al cerebro una señal contradictoria con lo que están viendo tus ojos. El cerebro interpreta que la habitación gira, y aparece el vértigo.
Por qué el cuadro es tan reconocible
El VPPB tiene un patrón muy característico que permite sospecharlo casi solo con la entrevista clínica.
El vértigo aparece con cambios de posición concretos: tumbarse, girarse en la cama, mirar hacia arriba (sobre todo al recoger ropa de un tendedero alto, o al lavarse la cabeza en el lavabo), agacharse y volver a incorporarse.
Es muy intenso pero corto: dura entre cinco segundos y un minuto, raramente más. Cesa al quedarse quieto en la nueva posición.
Aparece y desaparece a lo largo del día según las posiciones, no es una sensación constante.
A veces se acompaña de náuseas, sobre todo si los episodios son frecuentes, pero no produce sordera, ni acúfenos (pitidos en el oído), ni dolor de cabeza fuerte, ni síntomas neurológicos. Cuando hay alguno de estos elementos asociados, hay que pensar en otros cuadros y consultar.
Lo que muchos pacientes intentan antes de venir
Es muy frecuente que el paciente con VPPB pase por varias consultas antes de llegar al fisioterapeuta vestibular.
Primero, urgencias o atención primaria, donde se descartan causas más graves y, en muchos casos, se prescribe medicación para el vértigo. La medicación puede aliviar los síntomas, pero no resuelve la causa: los cristales siguen desplazados.
Después, a veces, otorrinolaringología, que confirma la sospecha de VPPB y, en algunos centros, realiza directamente las maniobras de reposicionamiento. En otros centros, deriva al fisioterapeuta vestibular.
Y, mientras tanto, el paciente lleva semanas o meses condicionando su vida: durmiendo de un solo lado, evitando agacharse, miedo a girarse, ansiedad anticipatoria. Cuando descubren que el cuadro se puede resolver en una o dos sesiones, suelen estar entre el alivio y la perplejidad de no haberlo sabido antes.
En qué consiste la fisioterapia vestibular en VPPB
El tratamiento del VPPB se basa en maniobras de reposicionamiento. Son secuencias de movimientos de la cabeza, hechos por el terapeuta sobre la camilla, que aprovechan la gravedad para llevar los cristales desprendidos hasta el lugar donde no producen síntomas.
La más conocida es la maniobra de Epley, indicada en el VPPB del canal posterior (el más frecuente), pero hay otras maniobras específicas para los otros canales (canal horizontal, canal anterior, variantes complejas). Por eso es importante que la valoración sea precisa: una maniobra correcta para un canal puede ser inútil o agravar el cuadro si el cristal está en otro canal distinto.
La sesión de tratamiento empieza con una exploración específica (la maniobra de Dix-Hallpike y otras) que permite identificar exactamente qué canal está afectado y qué oído. A partir de ahí, se aplica la maniobra adecuada. Durante la maniobra es habitual que aparezca el vértigo brevemente, lo que confirma el diagnóstico y, paradójicamente, es una buena señal: significa que la maniobra está moviendo los cristales hacia donde tienen que ir.
Qué esperar después de la maniobra
En muchos pacientes, una o dos sesiones bien indicadas son suficientes, aunque la respuesta es individual y depende del canal afectado y de factores propios de cada caso. En otros casos hace falta repetir la maniobra en una sesión posterior o aplicar variantes.
Tras la maniobra es habitual notar inestabilidad o «como si la cabeza no terminara de centrarse» durante 24-48 horas. Es completamente normal: el sistema vestibular necesita un tiempo para reajustarse. Se recomienda evitar los movimientos que disparaban el vértigo durante un par de días, no tumbarse del lado afectado al dormir y volver progresivamente a la actividad normal.
Tras esa fase de adaptación, la mayoría de pacientes vuelven a la vida normal sin restricciones. El VPPB tiene cierta tendencia a reaparecer en algunas personas (en torno a un porcentaje no despreciable a varios años), pero la buena noticia es que, si reaparece, sabemos cómo resolverlo.
Cuándo no es VPPB y conviene cribar más
No todo vértigo es VPPB. Hay señales que indican que conviene una valoración más amplia antes de hacer maniobras.
Si el vértigo dura horas o días continuos, no segundos. Si se acompaña de pérdida auditiva, pitidos persistentes en el oído o sensación de oído taponado. Si hay síntomas neurológicos (alteración del habla, debilidad de un lado del cuerpo, visión doble, dificultad para tragar, descoordinación marcada). Si aparece con dolor de cabeza muy intenso. O si hay antecedentes vasculares relevantes y un cuadro repentino e intenso.
En estos casos no es VPPB y la consulta correcta es médica antes que fisioterapéutica.
El siguiente paso
Si tu vértigo encaja con el patrón posicional típico (aparece con cambios de postura, dura segundos, no afecta a tu audición), una valoración con un fisioterapeuta con formación vestibular permite confirmar el diagnóstico y plantear el tratamiento adecuado. Los plazos de mejoría varían según cada paciente.
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Evidencia científica
- Bhattacharyya N et al. (2017). Clinical Practice Guideline: Benign Paroxysmal Positional Vertigo (Update). Otolaryngol Head Neck Surg. — Recomienda la maniobra de Epley como tratamiento inicial del VPPB del canal posterior. PubMed
- Hilton MP, Pinder DK (2014). The Epley (canalith repositioning) manoeuvre for benign paroxysmal positional vertigo. Cochrane Database Syst Rev. — Metaanálisis Cochrane confirma eficacia de Epley frente a placebo en VPPB del canal posterior. PubMed
- Hall CD et al. (2022). Vestibular Rehabilitation for Peripheral Vestibular Hypofunction: An Updated Clinical Practice Guideline. J Neurol Phys Ther. — Guía actualizada con recomendación fuerte para rehabilitación vestibular en hipofunción periférica unilateral y bilateral. PubMed
- Power L et al. (2020). Evaluation of vestibular rehabilitation in unilateral peripheral vestibular dysfunction: A systematic review. Physiother Res Int. — Revisión sistemática que apoya la rehabilitación vestibular para reducir mareo e inestabilidad funcional. PubMed
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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

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