El suelo pélvico es un grupo de músculos y tejidos que sostiene la vejiga, el útero y el recto, y participa en funciones tan cotidianas como toser, reír, sentarte o levantar a tu bebé. Tras el embarazo y el parto, esta zona ha soportado meses de carga, cambios hormonales y, en muchos casos, un parto con esfuerzo intenso o una cirugía. Es lógico que necesite tiempo y atención para recuperar tono, coordinación y confianza.
Este artículo no sustituye una valoración profesional. Su objetivo es ayudarte a entender qué ocurre en tu cuerpo después del parto y a reconocer cuándo conviene consultar.
Qué cambia en el cuerpo después del parto
Durante el embarazo, el peso del bebé, los cambios posturales y las hormonas modifican la elasticidad de los tejidos. En un parto vaginal, el suelo pélvico se distiende para permitir la salida del bebé. En una cesárea, aunque el bebé no atraviesa el canal vaginal, los meses de embarazo, la incisión abdominal y los cambios en la postura igualmente afectan a la pared abdominal y al suelo pélvico.
En las primeras semanas, muchas mujeres notan sensaciones que pueden parecer extrañas: molestias al orinar, escapes leves al toser o reír, sensación de pesadez en la zona genital, dolor en la cicatriz (de cesárea o episiotomía), distensión abdominal o dificultad para activar el abdomen. Estas señales son frecuentes y, en buena parte de los casos, mejoran con tiempo, descanso y orientación adecuada. Cuando persisten o limitan tu día a día, conviene consultar.
Fases generales de la recuperación
La recuperación postparto no es un calendario fijo: depende del tipo de parto, de la salud previa, del descanso, de la lactancia y de factores propios de cada paciente. A modo orientativo, suelen distinguirse algunas fases:
Cuarentena o puerperio inmediato. En las primeras semanas el cuerpo se centra en cicatrizar (útero, periné, abdomen) y reorganizarse hormonalmente. Es momento de descanso relativo, hidratación, atención al sangrado, a la cicatriz y a la postura al amamantar o coger al bebé. No es la etapa para entrenar, sino para escuchar al cuerpo.
Reincorporación al movimiento suave. Cuando el alta médica lo permite, suelen introducirse caminatas tranquilas, ejercicios respiratorios y movilidad general. Aquí ya tiene sentido una primera valoración de fisioterapia de suelo pélvico para revisar cicatrices, diástasis abdominal, tono del suelo pélvico y patrones respiratorios.
Reentrenamiento progresivo. Más adelante, y según cómo responda cada mujer, se trabaja la coordinación del suelo pélvico con el abdomen y la respiración, la fuerza global y la vuelta progresiva a actividades exigentes (correr, saltar, levantar peso). En muchas pacientes este proceso se beneficia de pautas individualizadas.
Los plazos varían y no conviene compararse con otras madres. Algunas mujeres se sienten listas antes, otras necesitan más tiempo, y ambas situaciones pueden ser normales.
Señales que conviene no normalizar
Que algo sea frecuente no significa que sea inevitable. Hay molestias que, si persisten más allá del puerperio, merecen una valoración:
- Pérdidas de orina al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio.
- Urgencia repentina de orinar o aumento marcado de la frecuencia.
- Sensación de bulto, pesadez o «algo que se sale» en la zona vaginal.
- Dolor en las relaciones sexuales o en la cicatriz de episiotomía o cesárea.
- Estreñimiento intenso o dificultad para controlar gases.
- Dolor lumbar o pélvico mantenido.
- Sensación de abdomen «vacío» o abultado que no mejora con el tiempo.
Ninguno de estos signos define por sí solo un diagnóstico. Son señales descriptivas que invitan a consultar con un profesional para una valoración individualizada.
Sobre la diástasis abdominal y los tests caseros
Es habitual leer instrucciones para autoevaluar la separación de los rectos abdominales (diástasis) en casa. Esta separación, en cierto grado, es esperable al final del embarazo y suele reducirse en los meses siguientes. Sin embargo, valorar si una diástasis es relevante no depende solo de cuántos dedos quepan en una línea: importan la tensión del tejido, la coordinación con el suelo pélvico, la presión abdominal al esforzarte y otros factores.
Por eso, más que aplicar tests caseros con criterios numéricos, te será útil acudir a una valoración profesional que combine exploración manual, ecografía si procede y observación funcional.
Pautas generales que suelen ayudar
Sin sustituir una pauta personalizada, hay hábitos que en muchas pacientes acompañan bien la recuperación:
- Respiración consciente. Aprender a soltar aire al hacer esfuerzo (levantar al bebé, incorporarte de la cama) ayuda a no aumentar la presión sobre el suelo pélvico.
- Postura al amamantar. Buscar apoyo para la espalda y los brazos reduce sobrecarga cervical y lumbar.
- Hidratación e ingesta de fibra. Para evitar estreñimiento, que carga la zona pélvica.
- Caminar a diario. Empezando por trayectos cortos y aumentando según tolerancia.
- Evitar abdominales clásicos (encogimientos) en las primeras semanas, hasta valoración.
- No tener prisa por volver al ejercicio de impacto (correr, saltar, crossfit) sin una revisión previa.
Estas pautas son orientativas. Cada cuerpo tiene su ritmo, y lo que funciona en una mujer puede no ser lo más adecuado para otra.
Cuándo plantear una valoración
Una primera revisión postparto suele recomendarse a partir de la sexta u octava semana, antes si hay molestias intensas, y siempre que el alta médica lo permita. La valoración de fisioterapia de suelo pélvico revisa cicatrices, tono muscular, coordinación, diástasis, hábitos y objetivos personales (volver a correr, planificar otro embarazo, recuperar relaciones sexuales sin dolor).
En Clínica Ansar, en Jerez, contamos con fisioterapeutas con formación específica en salud de la mujer y postparto. Si quieres reservar una valoración o resolver dudas, puedes contactarnos por WhatsApp en el 608 99 00 32, llamar al 956 90 91 50 o pedir cita a través de Doctoralia.
Evidencia científica
- Beamish NF et al. (2024). Impact of postpartum exercise on pelvic floor disorders and diastasis recti abdominis: a systematic review and meta-analysis. British Journal of Sports Medicine. — El entrenamiento del suelo pélvico en el primer año postparto reduce un 37% la incontinencia urinaria y un 56% el prolapso. PubMed
- Höder A et al. (2023). Pelvic floor muscle training with biofeedback or feedback from a physiotherapist for urinary and anal incontinence after childbirth – a systematic review. BMC Women’s Health. — La guía profesional aporta valor, pero se requieren ensayos de mayor calidad y seguimiento más largo para confirmar el beneficio del biofeedback. PubMed
- He R et al. (2023). The effect of pelvic floor muscle training and perineal massage in late pregnancy on postpartum pelvic floor function in nulliparas: a randomised controlled clinical trial. Complementary Therapies in Medicine. — El entrenamiento del suelo pélvico en el tercer trimestre preserva la actividad muscular y reduce el descenso de órganos tras el parto. PubMed
- Sigurdardottir T et al. (2023). Postpartum pelvic organ prolapse and pelvic floor muscle training: secondary analysis of a randomized controlled trial of primiparous women. International Urogynecology Journal. — Los síntomas de prolapso postparto disminuyen progresivamente, lo que apoya iniciar la valoración a las 6-13 semanas. PubMed
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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

Fisioterapeuta y propietario de Clínica Ansar
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