Te han diagnosticado una hernia discal, te recomiendan que hagas ejercicio para fortalecer la espalda y, mirando opciones, descubres que hay «pilates» en muchos sitios distintos: en gimnasios, en estudios especializados, en clínicas de fisioterapia. Y todos parecen lo mismo desde fuera.
No lo son. Hay dos enfoques bastante distintos y, si tienes una hernia discal, conviene saber en qué se diferencian antes de elegir. Un planteamiento que no tenga en cuenta tu cuadro puede no ayudarte y, en algunos casos, generar molestias añadidas.
De dónde viene el pilates
El pilates lo creó Joseph Pilates a principios del siglo XX, originalmente como un método de acondicionamiento físico que ponía mucho énfasis en el control corporal, la respiración y el trabajo profundo del core. A lo largo del tiempo, ese método se ha bifurcado en dos grandes ramas que conviven hoy.
Por un lado, el pilates como entrenamiento físico (lo que llamamos pilates fitness): clases grupales en gimnasios o estudios, con orientación al acondicionamiento general, a la mejora del tono muscular y a la flexibilidad. Por otro lado, el pilates terapéutico: el método aplicado dentro de un contexto clínico, con orientación a personas con dolor, lesión, postoperatorio o necesidades específicas.
Los principios son comunes. La forma de aplicarlos, no.
Qué pasa con tu disco intervertebral
Antes de comparar, conviene entender qué le pasa a un disco con hernia para saber qué tipo de ejercicios le sientan bien y cuáles no.
El disco intervertebral es una estructura que separa cada par de vértebras y absorbe las cargas de la columna. En una hernia, parte de su contenido interno (núcleo pulposo) sale fuera de su lugar habitual y puede comprimir estructuras cercanas, sobre todo nervios. Esa compresión es lo que produce el dolor irradiado clásico (ciática en la zona lumbar, dolor en el brazo en hernias cervicales).
Hay movimientos y cargas que aumentan la presión sobre el disco y pueden agravar el cuadro: la flexión repetida del tronco con carga, la rotación con flexión, ciertos ejercicios abdominales clásicos. Y hay otros que descargan el disco y trabajan la musculatura estabilizadora sin «pinzar» la zona.
La clave es que un programa de ejercicio para hernia discal debe estar diseñado conociendo qué puede hacer y qué no esta persona en concreto, en este momento concreto. No vale un plan estándar.
Qué encuentras en una clase de pilates fitness
Una clase grupal de pilates en un gimnasio es, normalmente, una sesión bien estructurada de acondicionamiento. Hay calentamiento, se trabaja el control del core, se hacen ejercicios de fuerza, de movilidad, de flexibilidad, y se cierra con una vuelta a la calma. Lo lleva un instructor con formación en pilates, en un grupo de 8-15 personas.
El problema cuando tienes una hernia discal no es que el pilates fitness sea malo. Es que está diseñado para una persona sin patología específica. El instructor, por bien formado que esté, no puede adaptar la sesión a tus particularidades en mitad de un grupo. Hay ejercicios habituales en clases grupales que para ti pueden estar contraindicados, otros que necesitarían adaptación, otros más que serían perfectamente válidos. Y, en un grupo, todo va al mismo ritmo.
Si tu hernia es pequeña, sin dolor irradiado, llevas tiempo asintomática y tu cuerpo ya sabe cómo gestionarla, una clase grupal puede funcionar bien siempre que el instructor conozca tu situación y haya colaboración. En cuadros agudos o sintomáticos, no.
Qué te ofrece el pilates terapéutico
El pilates terapéutico parte de una valoración previa hecha por un fisioterapeuta. Antes de empezar, alguien explora cómo te encuentras: dónde está la hernia, qué movimientos te disparan el dolor, cómo está tu fuerza, cuál es tu nivel de partida.
A partir de esa valoración, se diseña un programa específico para ti. Las sesiones son individuales o de muy pocas personas, adaptadas a tu progresión, y avanzan en función de cómo respondes. Ejercicios que en pilates fitness aparecerían en la primera clase, aquí pueden esperar varias semanas hasta que tu cuerpo esté preparado. Y al revés: hay ejercicios concretos para descargar la zona y reforzar la musculatura estabilizadora que probablemente no aparecerán en una clase de gimnasio.
Otro elemento importante: en pilates terapéutico se utilizan habitualmente máquinas específicas (reformer, cadillac, silla) que permiten progresar de forma más controlada y descargar la columna en posiciones que en suelo no son posibles. Esto, en hernia discal, es muy útil.
Cuál te conviene según el momento
Una guía orientativa, sabiendo que cada caso es distinto.
Si estás en fase aguda (dolor reciente, irradiado, limitante), no es momento de pilates de ningún tipo todavía. Lo razonable es tratamiento de fisioterapia, calmar la zona y empezar con ejercicio terapéutico individual y muy adaptado.
Si estás en fase subaguda (mejorando, pero aún sintomático), tiene sentido empezar pilates terapéutico individual o en grupos muy reducidos, con un fisioterapeuta. La progresión se ajusta a tu tolerancia y se construyen las bases de control motor que evitarán recaídas.
Si llevas tiempo sin síntomas, conoces qué movimientos te sientan mal y has hecho un proceso terapéutico previo, puedes plantearte el paso a clases grupales. Idealmente con un instructor informado de tu historia, que pueda adaptarte ejercicios concretos.
Y si tu objetivo no es solo «hacer pilates» sino mantener la espalda en buena forma a largo plazo, lo razonable es que el pilates sea un componente más de un plan que incluya también fuerza específica, movilidad y, cuando hace falta, sesiones de fisioterapia preventivas.
Lo que no funciona
Apuntarse a una clase grupal de pilates en cualquier sitio sin haber hecho una valoración previa cuando tienes una hernia sintomática es, probablemente, la peor opción. No porque el pilates sea peligroso, sino porque la falta de adaptación puede mantenerte parado durante semanas o agravar un cuadro que estaba mejorando.
Y, por otro lado, evitar todo movimiento «por si acaso» tampoco funciona. La columna con hernia necesita moverse y necesita musculatura fuerte alrededor. La inmovilidad es uno de los factores que más cronifican el dolor lumbar.
El siguiente paso
Si tienes una hernia discal y quieres incorporar pilates a tu rutina, conviene hacer una valoración previa para saber qué tipo de pilates encaja contigo y en qué momento. En consulta podemos ayudarte a entender tu caso y diseñar la progresión más razonable.
Puedes pedir tu cita en Clínica Ansar a través de Doctoralia, por WhatsApp al 608 99 00 32 o llamando al 956 90 91 50. Estamos en Jerez de la Frontera y atendemos a pacientes de toda la provincia de Cádiz.
Evidencia científica
- Du S et al. (2025). Clinical efficacy of exercise therapy for lumbar disc herniation: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Frontiers in Medicine. — Metaanálisis de 8 ECA (611 pacientes) confirma que el ejercicio terapéutico reduce dolor y discapacidad en hernia discal lumbar. PubMed
- Arslan S, Ülger Ö (2025). The effect of exercise in the treatment of lumbar disc herniation: a systematic review. Acta Neurologica Belgica. — Revisión sistemática que incluye Pilates clínico y control motor entre las modalidades eficaces para hernia discal sintomática. PubMed
- Yu Z et al. (2023). Efficacy of Pilates on Pain, Functional Disorders and Quality of Life in Patients with Chronic Low Back Pain: A Systematic Review and Meta-Analysis. Int J Environ Res Public Health. — Metaanálisis de 19 ECA (1.108 pacientes) muestra que Pilates mejora dolor y función en lumbalgia crónica. PubMed
- Wong CM, Rugg B, Geere JA (2023). The effects of Pilates exercise in comparison to other forms of exercise on pain and disability in individuals with chronic non-specific low back pain: A systematic review with meta-analysis. Musculoskeletal Care. — Pilates clínico iguala o supera a otras formas de ejercicio en reducción de dolor y discapacidad lumbar. PubMed
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Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el diagnóstico ni el criterio de un profesional sanitario.

Fisioterapeuta y propietario de Clínica Ansar
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